Papa Francisco a Schoenstatt: Juventud y Testimonio

(Via Schoenstatt.org)

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Uno de mis himnos preferidos de la iglesia tiene el siguiente estribillo: “Y sabrán que somos Cristianos por nuestro amor.”

Esto me lleva a recordar su antítesis. Una vez se citó a Mahatma Ghandi diciendo que sentía un gran respeto por Cristo, pero que no estimaba mucho a los cristianos (“Tengo gran respeto por el cristianismo (…) el problema son ustedes los cristianos”).

El comentario de Ghandi nos llega al corazón: en qué hemos fallado para ser verdaderos cristianos. Ser un cristiano no significa el número de Misas a las que asistimos, cuántos Rosarios rezamos ni en cuántos ministerios parroquiales servimos. Ser un cristiano significa seguir a Cristo. Seguir a Cristo nos exige parecernos cada vez más a Cristo. Cristo es la encarnación del amor. De manera que nosotros también tenemos que convertirnos en amor, en cada situación de nuestras vidas. “Sabrán que somos cristianos por nuestro amor”.

Testimonio

El año pasado la familia de Schoenstatt le preguntó al Papa Francisco cómo invitar a los jóvenes a llevar una plena vida en Cristo. Podemos resumir su respuesta en una palabra. Testimonio.

¿Cuál es la mayor forma de evangelización? El testimonio. ¿Cuál es nuestra misión en la vida? El testimonio. Esencialmente el Papa Francisco nos llama — tanto a jóvenes como a los no tan jóvenes — a “vivir de tal manera que otros se interesen en preguntar ¿por qué?”.

¿Por qué ella no reacciona con ira ante las calumnias?
¿Por qué él no se va a vivir con su novia antes de casarse, aunque sea más conveniente?
¿Por qué esa pareja sigue casada a pesar de tantas dificultades?

Testimonio.

“Coherencia de vida”

Cuando actuamos de acuerdo con valores que van en contra de la cultura de hoy en día, la gente lo nota. Los demás se dan cuenta de que estamos viviendo por medio de un sistema de valores diferente. Muchos pueden burlarse de nosotros, pero existen otros que – a través del testimonio de nuestras vidas – pueden sentirse inspirados a considerar un camino diferente sobre el cual no habrían pensado antes.

Por lo tanto, es muy importante que haya “coherencia de vida”, dice el Papa Francisco. Lo explica diciendo que nuestra misión para evangelizar el mundo tiene más éxito cuando no llevamos una “doble vida”. Si nos proclamamos cristianos pero vivimos como paganos, emitimos un mensaje confuso y la gente nos describirá de la misma forma en que lo hizo Ghandi.

Las palabras del Santo Padre tal vez nos lleve a reflexionar sobre si todos los aspectos de nuestras vidas guardan coherencia con lo que significa ser cristianos. ¿Hay aspectos de mi vida a los que soy llamado a cambiar, de manera que pueda vivir con mayor coherencia?

Humildad y Perdón

Por supuesto que no somos perfectos. El Santo Padre nos record en la audiencia en Roma el año pasado que “todos flaqueamos, todos somos débiles, todos tenemos problemas”. Pero aun así, esto se convierte en una oportunidad para nosotros para “humillarnos dentro, pedir perdón”.

Francisco nos dice que si somos demasiado perfectos, o pensamos que somos demasiado perfectos, pecamos por orgullo y esto nos hace “exquisitos” y nos paralizamos de tal forma por el sentido de nuestra propia perfección y nos olvidamos de que nuestra principal misión es salir a “buscar ovejas”. El peligro de vernos envueltos en nuestro propio sentido de rectitud es que nos engañemos pensando que solo podemos estar en compañía de gente que sea tan santa y recta como nosotros, o en palabras del Papa Francisco: “se dedican al grupito, a peinar ovejas. ¡Son peluqueros espirituales!”.

Es nuestra debilidad la que nos hace humildes. Esta fue también la experiencia de San Pablo:

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero Él me respondió: “Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad”. Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo”.

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Superar los miedos y avanzar por el camino de la vida

Nuestras debilidades nos mantienen humildes y nos hacen más libres para ofrecer nuestra vida a Dios, permitiendo que Él nos lleve hacia donde Él lo ha planeado. El Papa Francisco nos alienta a dejar de lado nuestros miedos y avanzar por el camino de la vida. En este viaje cometeremos errores, pero también descubriremos nuestra propia misión.

Un viaje nunca es tranquilo. Nos obligue a dejar nuestras zonas de comodidad para que confiemos más en nuestro propio poder. Es un llamado a confiarle todo a Dios en la oración y a salir al encuentro de otros que podamos encontrar a lo largo del camino de la vida.

En palabras de nuestro P. Kentenich, el viaje y la misión del encuentro es la oración de confianza que rezamos en nuestra Consagración Matutina:

“Aun en las tormentas y en los peligros guardarás fidelidad…tú nos enviarás las vocaciones que con nosotros se consagren al servicio de tu reino. Nos darás trabajo y copiosas bendiciones y a nuestra impotencia unirás tu inmenso poder” (Hacia el Padre, Consagración Matutina).

El cansancio es un síntoma de egoísmo

Es interesante reflexionar sobre nuestra Consagración Nocturna, pedimos perdón por las “muchas reservas ocultas” que “nos cansaron y enfriaron”. El Papa Francisco también nos advierte contra el cansancio. Normalmente esto es algo que esperamos de los mayores, pero el Pontífice dice muy claramente que aun los jóvenes pueden experimentar “la tentación del cansancio”. El cansancio es un síntoma de egoísmo.

Podemos estar tentados en decir: cumplí con mi parte. Ahora es el turno del otro. No obstante, Francisco nos advierte del oasis en el desierto, que cuando “nos gusta un lindo lugar queremos quedarnos ahí”. Pero nos dice que no podemos quedarnos. Podemos descansar y recobrar nuestras fuerzas, pero luego somos llamados a seguir en el camino “porque salimos para dar algo, salimos en misión”.

Una misión de atraer corazones jóvenes a Dios

Por último, podríamos decir que nuestra misión en la vida es ser instrumentos de la Santísima Madre “para atraer corazones jóvenes hacia mí”, como nos lo prometió en nuestra Acta de Fundación. Solo podremos hacer esto si nuestros corazones son jóvenes. Nuestra juventud interior se ve reflejada en el entusiasmo con el que nos encontramos en el mundo que nos rodea. Nuestra juventud y entusiasmo es lo que atrae los demás hacia nosotros. Nuestro testimonio es la luz que brilla para que “los demás vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros”, concluye el Papa Francisco.

Sabrán que somos cristianos por nuestro amor. Sabrán que somos cristianos por la coherencia de nuestro testimonio.

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