El aborto no es la solución: Comunicado a la Familia de Schoenstatt y a la opinión pública.

(Marzo, 2015)

Con profundo pesar y conmoción, vemos como se ha presentado en este tiempo de verano y vacaciones, un proyecto de ley para legitimar el aborto en nuestra patria.

Por mas que se argumenten situaciones excepcionales para permitir el aborto y se usen términos como "despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo", no se puede esconder que el aborto es acabar con la vida de un ser humano, que además de estar totalmente indefenso, es inocente de toda culpa, y que dejará huellas dolorosas y permanentes en su madre. Lo que verdaderamente está en juego es procurar entregar a estas personas, madre e hijo, lo que realmente necesitan: comprensión, acompañamiento y ayuda concreta.

No se trata de un mero tema secular, ajeno a los credos o creencias. Es la vida misma la que está en juego. Y es objetivo de la Iglesia transmitir el mensaje esperanzador, alegre y positivo de una buena nueva, una vida plena y en abundancia para todos los seres humanos. En el ejemplo vivo de Jesús descubrimos un valor agregado al mero hecho de existir. Él nos anima, nos transforma en hermanos, nos hace familia, nos hace solidarios, valorando al prójimo, al pobre, al indefenso como el objetivo principal de nuestro amor. Consecuentemente a esta realidad, valoramos la vida como el regalo más grande que Dios le hace a la humanidad. Nadie tiene el derecho a quitarle a otro la vida que le ha sido regalada.

María, la madre de Jesús, también lo gestó en su vientre por nueve meses y lo dio a luz en circunstancias humanamente muy difíciles, en medio de una gran pobreza y experimentando el rechazo y la falta de solidaridad de su entorno. Hoy ella es la Madre de todos. Como nunca estamos viendo en el mundo los efectos de la ausencia de Dios, el Señor de la vida que abrió los brazos en vez de empuñar la espada. Hay muchas formas de matar, ya sea el cuerpo como el espíritu. El aborto no sólo mata el cuerpo de ese niño o niña en gestación, sino que también hiere profundamente el espíritu de esa madre. Efectivamente, el aborto no es solución.

El Movimiento de Schoenstatt hace un llamado a proteger la vida del que está por nacer, y con la misma fuerza, a defender y a acompañar a las madres que en momentos de desesperación ven en el aborto la ilusión de una solución. Abramos los brazos para acoger a quienes están en situación de desamparo o de un embarazo vulnerable. Hay soluciones a mano y se pueden crear muchas más. El Portal Chile es Vida (www.chilesvida.cl) reúne a decenas de instituciones que acogen y acompañan a las mujeres que están o han pasado por esta situación. Proyecto Esperanza es una de ellas y la ponemos al servicio de todas las personas que lo necesiten (www.proyectoesperanza.cl).

No nos desanimemos. Hay vida y hay esperanza.

P. Eduardo Aguirre
Director Movimiento Apostólico de Schoenstatt-Chile

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