Maratónica peregrinación juvenil de fe en los Andes de Chile y Argentina

MENDOZA, 25 Enero. Durante 15 días unos 200 jóvenes varones del Movimiento Apostólico Schoenstatt de siete diferentes países, participan de la peregrinación de 400 km. llamada “Cruzada de María” que consiste en atravesar la Cordillera de los Andes como un signo de unidad internacional y de renovación personal de la fe. La peregrinación inició el jueves 16 de enero en Mendoza (Argentina) y culminará el sábado 1 de febrero en Santiago de Chile (Chile).

La Cordillera de los Andes se caracteriza por tener los picos más elevados de América y los jóvenes quienes provienen de Alemania, Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay y Paraguay, pasarán por la parte que se le denomina el paso de los Libertadores (la ruta del Ejército Libertador del General San Martín).

En el camino hacia Santiago de Chile, los peregrinos pasarán por el Cristo Redentor que está en la frontera entre Chile y Argentina, también por el Santuario de Santa Teresa de los Andes y el templo votivo de Maipú.

Con ellos cargan banderas nacionales, imágenes de la Virgen, la cruz de peregrinación y una antorcha donada por jóvenes europeos que en el mes de octubre suelen realizar una maratón con antorchas desde Pompeya (Italia) hasta Schoenstatt (Alemania) con el objetivo de simbolizar “fuego de la fe” por las calles del mundo.

La jornada diaria inicia a las 4 a.m. con el desayuno y una oración posteriormente parten antes del amanecer descansando 15 minutos cada hora por un promedio de 7 horas de caminata. Durante el peregrinar la primera hora es en silencio para después entonar cantos y rezar el Santo Rosario.

El almuerzo de los jóvenes consta de un huevo duro, un tomate, una papa cocida, un pan y una fruta, de ahí tienen un momento de descanso, algunos juegan al fútbol o se reúnen en conversaciones temáticas para después participar de la Santa Misa.

Para culminar el día en la cena cuentan con un plato de tallarines, porotos o lentejas, que aportan energía. Hacen la oración final de la noche y al momento de descansar lo hacen muchas veces a la intemperie, bajo los puentes, por la orilla de un riachuelo, en las laderas de los cerros, en regimientos o colegios.

Los peregrinos marchan con entusiasmo, y alegría “una locura de amor a Dios y a la vida, sin miedo al esfuerzo”, y en la búsqueda de un encuentro personal con Dios en medio de la Cordillera.

Muchos de estos jóvenes luego de participar en la “Cruzada de María”, toman importante decisiones para su vida, como la de definir su vocación y trabajando más comprometidamente por el bien de sus países.

Pero los jóvenes no van solos, espiritualmente se unen a ellos cientos de personas que los acompañan con sus oraciones y por esa valentía de mostrar su “alegría en el Evangelio”, como diría el Papa Francisco: “protagonistas del cambio” y constructores de “una Iglesia más bella y un mundo mejor”.

La primera “Cruzada de María” se realizó en 1999, esta es la sexta que se hace desde entonces y se realiza en el marco del los 100 aniversario de la fundación del Movimiento de Schoenstatt.
Fuente: Aci Prensa

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