La Cruzada de María rumbo al Santuario del 31 de mayo

La Cruzada de María está en la fase del “sprint”, a pocos días de llegar a su meta, el Santuario de Schoenstatt en Bellavista. Es el Santuario del 31 de mayo, del “paso misionero” del Padre Kentenich, este paso de entregar, sin miedo y “sin vergüenza” todo Schoenstatt a la Iglesia y a los hombres de este mundo. Como sólo lo pueden hacer los jóvenes, todo lo que significa el 31 de mayo y el jubileo tal como lo pensó la Conferencia 2014, se resumió en una frase: “Somos unos sinvergüenzas – mi vida para Schoenstatt”. En esta actitud, los Cruzados están bajando desde el Cristo Redentor hacia Santiago, sabiendo que “La Cruzada de María te cambia la vida, es una experiencia tan fuerte que ya no se puede ser el mismo después de vivirla. A cada uno, Dios le habla de una manera particular durante estos días de peregrinación.”

El 29 de enero, el P. José María Iturrería cuenta: “Recorrimos 30 km por la ruta y llegamos a Chicureo, en la comuna de Colina. Estamos cada vez más cerca de nuestro destino. Mañana (30 de enero) haremos los 27 km hasta el Santuario de Nuevo Belén, en Santiago zona oeste.

El P. Pablo en la misa de ayer nos motivó a hacer lo que los corredores hacen cuando están por terminar la carrera: se llama "sprint" y explica que estando cerca la meta, es el momento de acelerar y redoblar el esfuerzo. Y los Cruzados se lo tomaron al pie de la letra. Este tramo lo hicieron en tiempo récord, con marcha extendida de 1:45 hs hasta alcanzar 8 km antes del descanso en ruta. Fue exigente, pero logramos superar nuestros propios límites. La Cruzada no deja de sorprender y nos desafía hasta el ultimo día.”

En el Santuario de Santa Teresa de Los Andes
“Hemos llegado al Cristo Redentor y cumplimos el sueño de dejar a María en la cima de los Andes, pero la Cruzada no termina allí, sino que nos impulsa a seguir caminando y llegar a Bellavista para compartir todo lo que hemos vivido siendo misioneros de la Alianza”, comenta el P. José María. Y agrega: “El otro día hemos recorrido el camino desde el Regimiento del Ejercito hasta el Santuario de Santa Teresa de los Andes. Al llegar, nos encontramos con un lugar de recogimiento y oración, que nos invita a darnos un tiempo para meditar el camino recorrido y estar más cerca de Dios.”

Por la tarde celebraron la Santa Misa en el Templo mayor, pidiéndole a Santa Teresa que les haga crecer en el maravilloso mundo del encuentro con Dios desde el silencio.

En Chacabuco
Octavio Coria cuenta del día después: “El transcurso del día fue arduo. Caminamos 27 kilómetros haciendo la cuesta de Chacabuco. La misma por la que cada año peregrinan casi 100.000 jóvenes chilenos, sólo que en sentido contrario. Subimos el cerro y durante el descenso nos encontramos con el monumento que recuerda la Batalla de Chacabuco, aquella en la que el Ejército Libertador de la mano de los Generales San Martín y O’ Higgins, obtuvo una victoria fundamental ante los realistas, que fue muy decisiva para la liberación de Chile.

Una vez en Auco, hemos podido descansar. Durante la tarde como siempre compartimos la Eucaristía, esta vez en una capilla histórica que data del 1700, obra de los jesuitas. Por aquí pasó el Ejército y también es muy valorada porque fue frecuentada por Santa Teresita de Los Andes, cuando sus padres venían a vacacionar. Luego del largo día y de una hermosa adoración nos disponemos a descansar para mañana partir a las 6.00 AM.”

Una sorpresa en La Colina
La familia de Schoenstatt acompaña solidariamente a la Cruzada – con oraciones, saludos, aportes al Capital de Gracias. Y los madrugadores lo hicieron bien concretamente con un asado. Cuenta el P. José María Iturerría: “Hoy tuvimos otra sorpresa y un premio al esfuerzo: ¡Los Madrugadores de la Familia de Colina nos cocinaron unos exquisitos pollos a la parrilla! Fue todo un banquete para nosotros. Imagínense lo que es pasar de la papa y el huevo duro de cada día a un pollo asado.

La Cruzada esta llegando a su fin y tomamos conciencia que esta es una experiencia única, histórica, que no se va a repetir. El P. Pedro nos decía hoy que es tiempo de "pasar en limpio" lo que Dios nos ha dicho en estos días de peregrinación.

Es cierto, la Cruzada se hace como JM sólo una vez en la vida. Por eso también es una experiencia que marca tanto…”

Fuente: www.schoenstatt.org

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